jueves, 6 de diciembre de 2007

Agricultura Orgánica Posible: II. Elaboración de Abono Orgánico Tipo Compost

Agrón. Cristino Alberto Gómez


¿Qué es el compost?

El compost es un abono orgánico que resulta de un proceso avanzado de descomposición biológica controlada. El objetivo de la aplicación de abono orgánico es aportar al suelo materia orgánica en estado de descomposición, la cual aporte nutrientes disponibles a las plantas.

Bajo condiciones naturales, los procesos de descomposición de la materia orgánica también ocurren. Por esta razón no es raro que el lector se pregunte: ¿Para qué, entonces, dedicarse a elaborar compost, invirtiendo incluso recursos adicionales? Cuando sea ése el caso, se tiene razón al plantearse esa y otras tantas preguntas que surgen de la inquietud por conocer la importancia de los abonos orgánicos, y dentro de ellos el compost. Ha de saberse, desde luego, que al realizar el compostaje se persigue acelerar esos procesos, que en la naturaleza ocurren lentamente: a la vez que suficientemente lento para mantener un equilibrio en ecosistemas naturales, también bastante pausado para que los nutrientes liberados en el proceso sean tan reducidos a través del tiempo como para que las cosechas sean mínimas en el caso de los agroecosistemas.

Del mismo modo, el compostaje involucra la mezcla de diversos materiales orgánicos, asegurando de tal manera el aporte de igualmente diversos nutrientes y organismos al suelo y las condiciones para que los segundos actúen y se multipliquen.


El proceso de compostaje

Anteriormente se habló del aumento de velocidad en los procesos de degradación durante el compostaje, aventajando en ese modo a la degradación bajo condiciones naturales. Ese aumento se atribuye a la acción de los microorganismos, que, bajo condiciones de humedad moderada y a diferentes niveles de temperatura, se alimentan de los materiales orgánicos y los devuelven en un estado más avanzado de degradación. La acción misma de los microorganismos provoca el aumento de temperatura, pues al combinarse distintos procesos bioquímicos se libera gran cantidad de energía.

Normalmente el proceso de compostaje ocurre durante cuatro etapas: mesofílica, termofílica, de enfriamiento y de maduración . Durante cada una de ellas ocurren procesos de especial importancia.

En la etapa mesofílica actúan los microorganismos mesofílicos, que prosperan a temperaturas entre 20 y 40 ºC. La temperatura aumenta gradualmente y el pH al inicio baja debido a la generación de ácidos orgánicos; luego empieza a aumentar ligeramente.

La segunda etapa es la termofílica, durante la cual actúan los microorganismos termofílicos, a temperatura entre 40 y 70 ºC. El pH sube a más de 8 y empieza a estabilizarse. Cuando la temperatura, que ha seguido aumentando, sobrepasa los 60 ºC, los hongos mueren y el proceso es protagonizado por bacterias y actinomicetos. En ningún caso se debería dejar que la temperatura suba más de 70 ºC. Desde este punto, empieza a bajar de nuevo para dar paso a la tercera etapa del proceso.

Durante la etapa de enfriamiento, que es la tercera, la temperatura baja a un ritmo más o menos similar a cuando aumentaba, y el pH se sigue estabilizando mientras reduce muy ligeramente con un valor alrededor del 8. Una vez la temperatura baja de 60, inicia una recolonización de hongos que se unen al proceso.

La etapa de maduración es la última y durante ella la temperatura y el pH acaban de estabilizarse. Diversos organismos animales se incorporan al proceso, y se da la formación de ácidos húmicos y fúlvicos. Al final, los materiales llegan a un estado de descomposición tal que es casi imposible determinar su origen, y ya está listo el abono orgánico tipo compost.


Preparación del compost

Al iniciar la producción de compost es necesario saber que este abono puede elaborarse con los materiales que haya disponibles en la finca. Esta observación va ante la frecuente situación de considerar que la producción de compost es difícil y que requiere del uso exclusivo de equis materiales ajenos a aquellos con los que se cuenta. Lo dicho no significa que cualquier material, por el simple hecho de ser orgánico, generará un compost de excelente calidad, sino que es posible elaborar el abono sin necesidad de incurrir a gastos o esfuerzos extraordinarios en la búsqueda de materiales especiales.

Antes de agarrar una pala, la primera pregunta a formularse es: ¿Qué materiales orgánicos se generan en mi finca (estiércol, pulpa, hojas, cáscaras, residuos de cosecha…)? Luego, ¿cuáles de ellos no están en la finca pero puedo conseguir? Una vez respondidas esas dos preguntas, la tercera puede ser: ¿cuánto abono quiero producir?, y seguidamente: ¿cuánto espacio debo (o puedo) dedicar para las aboneras? ¿Dónde ubicarla?

Al momento de elegir la ubicación de la abonera, es preferible que sea cerca de la parcela donde se va a aplicar posteriormente y/o de donde se extraerán los materiales, para facilitar el manejo. Es recomendable techar el lugar para evitar el contacto directo del sol y la lluvia sobre la(s) pila(s) de compost. De la misma manera, se recomienda hacer zanjas de drenaje alrededor del sitio para evitar que haya arrastre cuando llueva.

Una vez elegido y habilitado el sitio donde se montará la abonera, se procede a agregar los materiales en capas diferentes hasta llegar a una altura de 100 a 120 centímetros.

Los componentes pueden ser diversos, recordando que se requiere una adecuada relación C:N, por lo que es necesario mezclar fuentes de nitrógeno con fuentes de carbono, aportando así dos elementos que los microorganismos necesitan de manera especial, el primero para la formación de proteínas y el segundo como fuente de energía. La relación recomendada al inicio es de aproximadamente 20:1 a 35:1, o sea 20 a 35 partes de carbono por cada una de nitrógeno. Una relación C:N demasiado alta conllevará un proceso muy lento, pues se tendrán que degradar los materiales que contienen mucho carbono, produciendo dióxido de carbono (CO2), hasta regular la relación. Si por el contrario la relación es demasiado baja, en el proceso se perderá mucho nitrógeno en forma de amoníaco (NH3). Al final la relación C:N reducirá, llegando entre 10:1 y 15:1.

Normalmente la pila de compost contiene los siguientes materiales:

  • Estiércol (vacaza, caballaza, gallinaza, cerdaza, caprinaza)

  • Material vegetal (ramas, rastrojos, cáscaras, pulpas, hierbas). Es preferible que sean leguminosas, dado su alto contenido de nitrógeno.

  • Tierra de montaña, que sirve de inoculante, es decir que agregará microorganismos a la pila de compost. Este componente puede ser sustituido por la aplicación de caldos microbiales, que pueden ser preparados en la misma finca o bien comprados (Efficient Microorganisms, por ejemplo). Otra práctica común es emplear cierto volumen de compost elaborado como uno de los componentes de las nuevas aboneras, considerando que hay alta diversidad como resultado del proceso de compostaje anterior y que los microorganismos allí presentes están acostumbrados al proceso, por lo que en gran parte sobrevivirán a las condiciones cambiantes por la que pasarán durante la elaboración del nuevo abono. Así también se evita causar un impacto negativo en el área de donde se extraería la tierra –en caso que no se usara el compost maduro- cada vez que empezara un ciclo de elaboración de compost.

  • Ceniza o cal dolomítica, que funciona como regulador del pH, pues, sobre todo en la primera fase del compostaje, se generan ácidos orgánicos que pueden crear condiciones intolerables por microorganismos que son necesarios en esa etapa temprana del proceso.

  • Agua, imprescindible para que puedan llevarse a cabo satisfactoriamente todas las reacciones bioquímicas que ocurren durante cada etapa del compostaje. Cuando se monta la abonera, cada capa es humedecida antes de agregar la siguiente. La humedad será de aproximadamente 50-60%. Si hay una humedad muy baja, el proceso será demasiado lento, y si hay más agua de lo apropiado, ésta ocupará el lugar del aire, creando, lógicamente, condiciones anaeróbicas bajo las cuales puede haber pudrición y la consiguiente llegada de organismos no deseados; además, se podría generar mucho lixiviado que contaminaría el medio. Cuando se hacen remociones a la abonera, también se agrega agua si es necesario para regresar a los niveles deseados de humedad. Algunos de los materiales pueden tener alto contenido de humedad, y de esa manera pueden requerir menos aplicación de agua. Si la humedad fuere demasiado alta o falta consistencia a la pila de materiales, se puede agregar aserrín como uno de los componentes, el cual además aportará alta cantidad de carbono.
Otra consideración muy importante es que mientras más pequeñas sean las partículas de los materiales utilizados mayor será la acción de los microorganismos, debido a que habrá más superficie de contacto. De tal modo, el proceso se puede acelerar y el abono estará listo en menos tiempo. Por eso se recomienda que los materiales sean picados al menor tamaño posible.

La abonera debe removerse cada cierto tiempo, fundamentalmente para mejorar la aireación, mezclar los materiales y regular la temperatura. En el apartado anterior –“el proceso de compostaje”- se explicaba que la máxima temperatura será de 70 ºC; para asegurar que sea así, es necesario hacer evaluación frecuente de la temperatura, preferiblemente a diario. Si se encuentra que ha aumentado demasiado, se debe hacer una remoción, facilitando así la entrada de aire. Si paralelamente ha ocurrido una reducción de la humedad a niveles muy bajos, entonces se procede a mojar hasta lograr un nivel apropiado. De no darse la necesidad de mover por exceso de temperatura, entonces se remueve cada 10-15 días.

Transcurridos 3 a 5 meses, el compost tendrá un color homogéneo, oscuro; todos los materiales estarán descompuestos y generarán un olor agradable, como la tierra de montaña; el volumen se habrá reducido aproximadamente a la mitad del inicial. En ese momento, el compost estará listo para ser retirado y aplicado.

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